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Grupos de trabajo

¡Necesidad de salir del impas suicida del capitalismo!
¡Para que la humanidad sobreviva, el capitalismo tiene que morir!


Pues si, efectivamente, el capitalismo como sistema es un movimiento suicida, arrastra con él, el hundimiento del conjunto de la humanidad, y no hay un solo minuto que perder para arrasarlo.

La escasez y el saqueo evidente de los recursos naturales, la energía, la pesca, el agua, la contaminación del planeta de una naturaleza herida por el hombre, sequías, cambio climático, contaminación del agua, nucleares, mareas negras, agricultura químico industrial, malcomer, la pérdida de la biodiversidad, huracanes, tsunamis, las capas polares, etc, etc, muestra que sólo una sociedad igualitaria puede preservar la suerte de las generaciones futuras de vivir decentemente. No tenemos ni el más pequeño derecho al despilfarro... sobre el cual se funda, precisamente el capitalismo.

Seria criminal, en consideración a las generaciones futuras, el perderse en falsos combates. Nuestra responsabilidad es proporcional a nuestro poder. La realidad paraliza a los dirigentes y a los expertos, petrificados en la mentira que ellos perpetúan de la cual se ve mal como van a poder salir.

Hay, pues que reaccionar rápido, porque la duración de la esperanza en una revolución fecunda no sobrepasará el punto del "No Retorno" de la degradación de la biosfera. Para los que persisten en pensar que la perspectiva revolucionaria es una utopía, hay que responderles que es mucho más utópico, monstruoso, peligroso de creer que la civilización occidental fundada, entre otras cosas, sobre la propiedad privada de los medios de producción, va a poder durante mucho tiempo, mantener un crecimiento económico cuya fascinación tiende a hacer que la alineación sea cada vez más indolora.

Los políticos y los hombres de negocios no tienen más que el poder que les queramos acordar. ¡Entonces, no les acordemos, nada más!

El Crecimiento económico lleva a un aumento de la riqueza sin fin, al saqueo del planeta y sus consecuencias, a una huida hacia delante en definitiva a Comprometer el porvenir de las generaciones futuras. ¡EL ORDEN CANIBAL DEL MUNDO!

Si, un mundo diferente esposible, pero no en el encuadre mortífero del capitalismo.

Si el hombre no quiere dejar el protagonismo a los insectos, no tiene otra vía que salir de una mediocridad generalizada, y a ninguna elección que no sea la de la inteligencia.

A FALTA DE VALOR Y DE LUCIDEZ, LA CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA PODRÍA DESARROLLARSE SIN EL HOMBRE.


!IMPLICADOS EN LA LUCHA DE CLASES!
¡EL SINDICALISMO!

El eje fundamental del Sindicalismo tiene que girar su propaganda en tomo a la distribución de la riqueza y la reducción del trabajo como métodos irrenunciables para vivir todos y vivir mejor; la autogestión en todos los campos de la actividad como respuesta al capitalismo que evitará el autoritarismo.

Solo una estrategia de ruptura con el beneficio y la concentración de capitales puede abrir perspectivas de recuperar la confianza perdida en los últimos 30 años. El debate no es llevado sobre las modalidades de la técnica, sino sobre las condiciones sociopolíticas, o sea, sobre la madurez de las poblaciones, sus capacidades para defInir sus propias necesidades y a poner en marcha una organización social apta para satisfacerlas ... sin comprometer las de las generaciones futuras.

El Sindicalismo tiene que cumplir con una doble revolución la convergencia entre una conciencia política y una conciencia ecológica.

El crecimiento económico lleva a un "aumento de la riqueza sin fin", al saqueo del planeta y sus consecuencias, a una huida hacia delante en definitiva a Comprometer el porvenir de las generaciones futuras.

Efectivamente, el capitalismo como sistema es un movimiento suicida, arrastra con él, el hundimiento del conjunto de la humanidad.

La desaceleración económica irá acompañada de un crecimiento en valores humanos. En los últimos treinta años hemos consumido lo creado en un millón de años. Se mercantilizan todos los recursos, vivos o muertos. En este mundo hay que oponer la lógica de lo vivo contra el flujo mercantil que destruye la vida.

Si el sindicalismo organizado descubre esta noción de entender el mundo, y el crecimiento económico del capitalismo a lo que nos conduce ¡lo que excluye toda estrategia de reformismo!, saldremos del impas en lo cual estamos sumidos los trabajadores y la humanidad.

Ciertos revolucionarios no entreven la lucha de clases como motor de la historia, ignorando soberbiamente las coacciones de la biosfera de las cuales el hombre no podrá nunca librarse. Cegados por la imagen de una naturaleza dócil, al dominio del hombre, ellos no han querido saber o querido ver que el desarrollo exponencial de la técnica aumenta la vulnerabilidad de las sociedades al mismo tiempo que intensifica su poder.

La clave de la transformación social no esta en que nuestras organizaciones crezcan desorbitadamente, sino en que los trabajadores y la población aplique nuestras ideas.

Sección económica y laboral de ACFU.

LA IMPLICACIÓN EN LAS LUCHAS ECOLÓGICAS

Son sin duda las luchas ecológicas nacidas en los años 70, las que van a cristalizar las reales preocupaciones de una parte, al menos, del resurgimiento libertario. La debilidad relativa del movimiento anarquista, no permitirá engendrar una radicalización del ecologismo.

No obstante, la movilización anarquista evitará las ambigüedades del movimiento ecologista sobre el plan filosófico, y también político. Ella evitará, de hecho, la domesticación, la recuperación de sus fuerzas subversivas.

Rehusando toda sacralización de la naturaleza y de los animales, denunciando el oportunismo del mercado de los productos "verdes", y el de los partidos del mismo color, a través del parlamentarismo, los anarquistas pondrán claramente en causa, no sólo el ente productivismo que evita hablar del anti-capitalismo, pero sí de la dinámica de apropiación de las riquezas naturales y de las riquezas producidas, la lógica del provecho que moviliza la parte más grande de hombres y de recursos al sólo servicio de una potencia económica que no puede gozar más que de individuos solventes.

Nucleares, mareas negras, agricultura químico industrial, malcome... los múltiples terrenos de lucha ofrecerán la ocasión de demostrar la necesidad de una alternativa verdadera al sistema actual, de una ruptura con la lógica de la muerte que compromete cada vez más la suerte de las generaciones futuras de vivir en condiciones favorables.

No resulta reconfortante saber que la única vía razonable sea calificada de utópica. Hoy, cuando la confusión económica y la ineficacia de la clase política para resolver los problemas, para superar las crisis, un gran número cada vez mayor de hombres y mujeres caen en la desesperación, la responsabilidad de los anarquistas es más grande que nunca.

Siempre sorprendidos de que treinta años de degradación tan visible, no engendre una protesta más radical, una cólera más fuerte, ellos tienen que mantener, no sólo una presencia constante en las diferentes luchas, pero también arrojar el debate crucial sobre la puesta en cuestión de una civilización extraviada en un impas, sobre la definición de un comportamiento "socioecológico" y notablemente repensar, nuestros métodos de vida, nuestro sistema de reproducción y de consumo planteándonos, las preguntas pertinentes: ¿De qué tenemos necesidad realmente? ¿Qué utilidad social tiene tal bien? ¿Cómo nos organizamos para producir, para repartir? ¿Qué "daños colaterales" pueden ser considerados aceptables? ¿La compra de un determinado objeto está justificada para el uso que se le pretenda dar? ¿No es más inteligente reducir los desechos que hacerlos desaparecer con la incineración?...

En otros términos, porque la dependencia que nos une a la naturaleza es tan fundamental como el "contrato social", una verdadera conciencia revolucionaria es necesariamente, la convergencia entre una conciencia política y una conciencia ecológica. Se trata de cumplir con una doble revolución.

Sección de ecología de ACFU.

"La ignorancia es la mejor cosecha para el poder económico, político y religioso."